viernes, 23 de julio de 2021

LOS CINCO ELEMENTOS


Voz Poética 1. Aurelio Arturo  canto II. Morada al Sur.



Y aquí principia, en este torso de árbol,
en este umbral pulido por tantos pasos muertos,
la casa grande entre sus frescos ramos.
En sus rincones ángeles de sombra y de secreto.

En esas cámaras yo vi la faz de la luz pura.
Pero cuando las sombras las poblaban de musgos,
allí, mimosa y cauta, ponía entre mis manos,
sus lunas más hermosas la noche de las fábulas.


Entre años, entre árboles, circuida
por un vuelo de pájaros, guirnalda cuidadosa,
casa grande, blanco muro, piedra y ricas maderas,
a la orilla de este verde tumbo, de este oleaje poderoso.

En el umbral de roble demoraba,
hacía ya mucho tiempo, mucho tiempo marchito,
el alto grupo de hombres entre sombras oblicuas,
demoraba entre el humo lento alumbrado de remembranzas:

Oh voces manchadas del tenaz paisaje, llenas
del ruido de tan hermosos caballos que galopan bajo asombrosas ramas.

Yo subí a las montañas, también hechas de sueños,
yo ascendí, yo subí a las montañas donde un grito
persiste entre las alas de palomas salvajes.



Te hablo de días circuidos por los más finos árboles:
te hablo de las vastas noches alumbradas
por una estrella de menta que enciende toda sangre:

te hablo de la sangre que canta como una gota solitaria
que cae eternamente en la sombra, encendida:

te hablo de un bosque extasiado que existe
sólo para el oído, y que en el fondo de las noches pulsa
violas, arpas, laúdes y lluvias sempiternas.

Te hablo también: entre maderas, entre resinas,
entre millares de hojas inquietas, de una sola hoja:

pequeña mancha verde, de lozanía, de gracia,
hoja sola en que vibran los vientos que corrieron
por los bellos países donde el verde es de todos los colores,
los vientos que cantaron por los países de Colombia.

Te hablo de noches dulces, junto a los manantiales, junto a cielos
que tiemblan temerosos entre alas azules:

te hablo de una voz que me es brisa constante,
en mi canción moviendo toda palabra mía,
como ese aliento que toda hoja mueve en el sur, tan dulcemente,
toda hoja, noche y día, suavemente en el sur.


 

Voz Ancestral 1. Origen del Universo

 

En el principio sólo existía Bague, la Madre Abuela.

Bague gritó y aparecieron los dioses,

Luego los dioses llenaron una olla con semillas y piedras,

tomaron las migajas que habían quedado en la olla

y las lanzaron muy lejos,

y así nacieron las estrellas y la tierra.

Pero todo estaba quieto, nada se movía.

 Entonces la Madre Abuela preparó una bebida para que los dioses durmieran y comenzaran a ver en sus sueños como todo se movía.

 Cuando los dioses despertaron, Xuè (la luz) se esparció por el universo, y entonces todo tuvo movimiento.

 

I.             LA LUZ(FUEGO)

 

Voz ancestral 2. El Fuego

 

Luego el dios Chiminigagua, creó todas las otras cosas que hay en el mundo, y entre todas, las más hermosas fue Hunza el Sol

Pero viendo que Hunza no era suficiente para alumbrar la noche,

subió Chía al cielo y se hizo Luna.

 

Voz Técnica 1. Ecología del Fuego

 

La ecología del Fuego, como parte de la ciencia ecología, se encarga del estudio del efecto de este elemento en los distintos componentes de los ecosistemas y las interrelaciones que en éstos tienen los seres vivos, entre sí y su ambiente físico.

El fuego como disturbio natural en nuestro planeta siempre se ha manifestado y ha tenido una influencia en la sucesión ecológica, deteniéndola, ciclándola, retrocediéndola y/o promoviéndola. Algunos ecosistemas necesitan el fuego y éste genera una diversidad de hábitat y mosaicos en la vegetación que favorece a muchas especies. En estos ecosistemas las especies tienen adaptaciones al elemento fuego, sin él los ecosistemas cambian y las especies adaptadas se pierden, es decir, necesitan un régimen de fuego apropiado.

Voz Poética 2. El Fuego

“Lugares  diversos cubiertos por su luz y  su calor.  Con diferentes nombres ha sido la manifestación de Poder y Superioridad de ser humano; intimidando el medio ambiente… de donde proviene y que sin percato alguno, abrigó en su momento el humano brindando nuevas posibilidades de encuentro con los recursos naturales”.

 

 

Voz Técnica 2 . El Fuego

Sus llamas y calor se usan en la transformación y producción de objetos y materiales que convertimos cotidianamente en nuestro propio veneno, inyectado poco a poco en los diferente poros de nuestro cuerpo; cada vez más enfermedades, más epidemias, más síndromes.  ¿Hasta cuándo vamos a permitirnos escuchar el lenguaje de la Tierra?

 

 

II.          EL AIRE

 

Voz ancestral 3.AIRE (Fiba)

 

Luego Chiminigagua creó unas aves negras y grandes, a las cuales mandó que tuviesen vida y fuesen por todo el mundo esparciendo el aliento de Fiba y semillas por los picos. Y el aire que echaban era lúcido y resplandeciente.

 

Voz Técnica 3. El Aire

 

            El aire, mensajero lucido resplandeciente y transparente, hoy es una niebla toxica asfixiado por la polución producida por los compuestos químicos de las fábricas, las emisiones de los autos, la gran cantidad de basura que se produce a diario y la utilización de aerosoles y riegos químicos hacen que respirar cada día cueste más, nos estamos enfermando y atentando contra la vida del planeta.

 

Voz Poética 2 .El aire

 Los vientos recorrían la montaña y la sabana de Bogotá. Desde el páramo bajaba raudo esparciendo dulces aromas de las flores frescas, de los bosques de niebla, de brevas, uchuvas, moras. El viento puro llenaba los pulmones de nuestro ancestro y le daba la fuerza suficiente para mantenerse en pie y dominar los cerros orientales.

“Transporta el soplo de vida.  La aves lo vuelven su corredor, por donde danzan y transitan… libres, poderosas, dueñas por naturaleza propia. Desde donde pueden observarnos atentas, para darnos  su mensaje.  Estas crean su lenguaje que escuchamos pero no comprendemos.  Las hemos silenciado”. 

 

Voz técnica 4. El Aire. Hoy los vientos llevan consigo desechos de asbesto, monóxido de carbono, derivados del petróleo, el sonido apacible y virtuoso de los pajaritos no se escuchan  por el ruido de la industria, los pitos de carros, los motores.

El aire tiene varios colores, medio azul en las mañanas y luego hasta que acaba la tarde se torna gris, en algunos sitios de la ciudad es ocre.

La PTAR del Salitre deteriora la calidad del aire al calentar en tanques los detritos de los ciudadanos, los vientos arrastran lentamente este almizcle dañando los pulmones de las gentes aledañas. El relleno “Doña Juana”, las zonas industriales, la troncal caracas, ponen en evidencia la miopía de recientes gobiernos  de la ciudad .El Aire del Colegio Sierra Morena en Ciudad Bolívar promete ser bueno. Se deja oler. Por lo general es fresco, se siente limpio, no huele mal… aun.[1]

 

 

Voz ancestral 4 .El lenguaje del Amor. Origen de la humanidad

 

     De la unión entre el padre Sol y las fértiles lagunas de Hicha (la tierra), salió una buena mujer llamada Bachué(Furachogua), quien traía consigo a un niño de la mano, de unos tres años, y bajaron juntos desde la sierra hasta la sabana, donde hicieron una casa en la que vivieron hasta que el muchacho tuvo edad de desposar a Bachué.

     Tuvieron luego muchos hijos porque Bachué era tan fértil que muy pronto se llenó la Tierra de gente.

     Bachué y su esposo viajaron por muchos lugares, dejando hijos en todas partes, hasta que después de muchos años, llamaron a muchos de sus descendientes para que los acompañasen de regreso a la laguna de Iguaque de la que habían salido.

     Cuando estuvieron junto a la laguna, Bachué les habló a todos, exhortándoles a la paz, a vivir en armonía entre ellos y con la madre Hicha. Luego se despidieron convirtiéndose ella y su compañero en dos grandes culebras que se metieron en las aguas de la laguna para nunca más volver.

 

 

EL LENGUAJE DEL AGUA

 

Voz ancestral 5. El agua

 

            El agua es cultura, tiene memoria, en ella encontramos los fundamentos de la vida, las relaciones, cuidados, mantenimiento apropiados. En ella subyace su carácter sagrado, que proporciona modelos y enseñanzas que guían la conducta humana, confiere sentido y valor a la existencia y propicia una relación más armónica con el universo.

 

Diego Arango[2]

Voz poética 3. El agua

 

Hoy quisiera mostrarte[3]

En dónde nace la quebrada

Porque aun en esta ciudad tan grande

¿Sabías que nace todavía el agua?

 

Si, claro

El agua nace chiquita

Como todas las cosas vivas

Y luego se va haciendo grande

Tan grande que ya no la puedes abrazar.

 

Nace precisamente aquí

bien cerquita de tu escuela

y te escucha cada mañana

Las tablas de multiplicar

 

Si la escuchas con atención

Oirás que susurra tu nombre

Oirás que se ríe contigo

Oirás que es como un niño pequeño

Confiado en un buen destino.

 

Estas gotas que has visto caer

desde las nubes cercanas

aunque no lo puedas creer

llegan volando hasta el mar

 

¿Has visto alguna vez el mar?

                                         (Digo, no el de la televisión)

aquel que es grande y temible

grande como el horizonte

profundo como el verdadero amor.

 

Y desde allá tan lejos

se devuelve otra vez hasta aquí

para mojarte los pies

para jugar contigo en el baño

para darte de beber

para meterse en tu cuerpo

para que nunca la olvides.

para acompañarte siempre.

 

 

 

 

Voz Técnica 4. El agua

Nuestra fuente vida que se agota con el uso irresponsable, es el elemento que prima en nuestra vida y lo utilizamos para que cada mañana nuestras plantas sacien su sed. Nuestro planeta es un ser vivo y está conformado en un gran porcentaje por agua.[4]

Bogotá ha sido por miles de años una región regida principalmente por el agua. Siendo un lago por cerca de tres millones de años durante parte del Plioceno y casi todo el Pleistoceno; una región donde abundaban aún más que ahora los humedales y los ríos, que fue el territorio y diosa-madre de los muiscas y que desde la llegada de los españoles ha sido sometida a una acelerada desecación, canalización de sus cursos y transgresión de todas sus aguas con contaminantes de diversas fuentes.

Pero a pesar de la fuerte alteración de este elemento durante el curso de ecología nos fue posible volver a escucharlo, a recorrerla a través de sus cuatro cuencas y sentir la magia que aún la habita; así como, por supuesto, observamos sus heridas que para todos son tan evidentes.

 

Voz poética 4. El Agua.

 

“Es el barro en los zapatos quien nos muestra los caminos de donde la encontramos, líquido preciado que permite el fluir de la evolución humana.  Inunda nuestro  cuerpo.

”En nuestra ciudad a través de los humedales, restaura el medio ambiente convirtiéndose en el filtro que purifica y alimenta el cuerpo madre; calle arriba calle abajo,  nos recorre de extremo a extremo sin ser percibido, ofreciendo a su paso la oportunidad de retirar de tu lado, lo que no quieres, lo que no te sirve, lo que desechas.

 Hemos normalizado esta actividad. Sin importar que se enferme, que cada vez más este disminuida y decadente, que quieran ocultarlo y cambiarle su vestido.  Siempre está allí. Dispuesto a servirnos y ofrecernos lo mejor de sí.  

 

 

EL LENGUAJE DE LA TIERRA

 

Voz ancestral 6. La tierra, madre de los seres vivos, quien nos provee de todos los recursos desde el alimento, el abrigo y el techo; pide a gritos que actuemos y que no seamos indiferentes a su dolor. La tierra madre soporte nuestro, otorga el alimento a los seres vivos, pero no es inagotable y sus recursos son finitos, así como sensibles a la contaminación y la destrucción.

Se está muriendo de sed, se agota el líquido precioso, su piel reseca por la erosión de su suelo a causa del mal manejo propio de la cultura consumista, por la indiscriminada tala de sus bosques, los químicos utilizados y el calentamiento global, hacen que cada vez estemos más lejos de lo que disfrutaron y cuidaron nuestros ancestros.

 

 

Voz Poética 5. La Tierra

 

“Cuerpo inefable, en el cual reposan sobre sus hombros, entramados de barrios que subsisten desde sus diferentes posibilidades; forman localidades enteras.  Son los cerros orientales de Bogotá…,  contra los cuales se atenta día a día: se  talan,  se queman, se edifican, se urbanizan, se  perforan,  se dinamitan, se explotan; para conseguir  suplir los deseos y ambiciones humanas”.

 

Voz Técnica 5

 

Este cuerpo madre fecundado, es compuesto por un suelo y un subsuelo que ofrece infinidad de recursos.  Hay diferentes percepciones para asumirlo, unos lo han usado como opción de vida y otros como opción de capital para hacerse a una vida, cubierto por una tela asfáltica,  la sociedad ha sido indiferente a los desaciertos resultantes en su relación con élla.

 

Voz Técnica 6.

 

La historia reciente nos cuenta que la localidad de Ciudad Bolívar ha sido una de las zonas de la capital con más afectaciones en su territorio. Ha sido expoliada, invadida, fragmentada y finalmente marginada. Sus recursos minerales se han extraído sin ningún control para la industria de la construcción, cementeras, ladrilleras y las urbanizaciones sin planeación ni control alguno han cambiado radicalmente su aspecto.

 

 

Voz ancestral 7:

En la época de nuestros abuelos muiscas que quien cometía alguna falta grave era condenado a habitar las montañas de ciudad bolívar, entre más alto se le enviaba más duro era su castigo. ¿Qué castigo merecerían los causantes de tan grande mal?

 

 

Voz Técnica 7. La tierra se nutre a sí misma. Tierra nueva

 

     La descomposición controlada de la materia orgánica de origen vegetal (compostaje) es la transformación de algunos residuos domésticos (cascaras de frutas del refrigerio y residuos de poda) en una tierra rica en nutrientes, controlando el agua (humedad) es necesaria para que se den los procesos metabólicos que permiten a las comunidades de microrganismos transformar la materia orgánica; es de vital importancia en el desarrollo de una sociedad más eficiente en el manejo de sus recursos.

Voz Técnica 8. El aire aporta el oxígeno necesario para que el proceso sea aeróbico y por lo tanto nuestra composta no se llene de olores pútridos propios de los procesos biológicos carentes de oxígeno. Además, los olores los usamos como rudimentario instrumento de medición de las concentraciones de las comunidades de microorganismos e invertebrados y los diferentes compuestos químicos presentes. [5]

 

 

Voz Ancestral 8. La tierra

La tierra es nuestro hogar… por eso desde los niños y niñas de primera Infancia se construyen  espacios y proyectos que favorecen las relaciones y cuidado de los elementos que la conforman como el agua, el aire y por su puesto la biodiversidad en fauna y flora, con sentido de respeto, cuidado y protección.[6] 

 

 

Voz Poética 6. Jardines Verticales[7]

 

Muros Fríos, tristes, duros e implacables

Contienen murmullos, alegría y libertad

El verde que inundaba las sabanas

se ha mudado a las paredes del invierno gris

y se ha tomado con alegría las plazas,

las esquinas, los salones y los patios de cemento duro.

Hiedras trepadoras, vivaces, suculentas, pequeñas y poderosas

Plantas ornamentales para enamorados

 

Ahora la escuela se viste de color

aromáticas que endulzan el aire y refrescan el paisaje

Con sus colores inundan de alegría cada uno de los rincones olvidados

El verde esperanza nos confirma que el mundo puede ser mejor

 

 

 

 

Voz poética 7. LENGUAJE DEL AMOR

 

 

Preguntas, ojos atentos, pasos cautelosos en las caminatas semanales, activación de los sentidos para percibir los lenguajes de la naturaleza: el agua, aire, tierra y fuego lograron susurrar poemas y mensajes ancestrales, revivieron en nuestras células el pálpito verde que nos conecta con la madre, Pacha Mama, Abya Yala.

 La resonancia de ese pálpito llegó a los estudiantes y compañeros, ahora cómo nuestra historia familiar se construye un árbol genealógico, una historia en cada planta, un muro lleno de historias, de vidas que se conectan con nuestro territorio muisca, una memoria que rescata con amor sentimientos que permiten conservar desde el colegio el verde de la montaña[1] .

 

 

“Tengo muchas flores hermosas- decía, pero los niños son las flores más bellas. -Desde ahora, este es vuestro jardín, queridos niños- dijo el gigante, y cogiendo una gran hacha derribó el muro. Y cuando al mediodía pasó la gente, yendo al mercado, encontraron al gigante jugando con los niños en el más hermoso de los jardines que jamás habían visto.”

El Gigante Egoísta. Oscar Wilde.

 

 

Voz. Poética 6.

Todas las acciones que adelantamos en los colegios en los que trabajamos, los intereses de vivir en un mejor ambiente que comparte este grupo tan heterogéneo y hermoso, son el quinto elemento que condensa, fusiona y echa a andar el pensamiento ecológico, el pensamiento verde, que se comunica con los elementos a través del lenguaje del amor.

 

     Todos los  docentes  ecologistas somos expresión de amor por la naturaleza, al  respetar desde la cotidianidad de nuestras casas y colegios, lo que los elementos nos dicen, solo así nuestros estudiantes la incorporarán y la llevarán a sus contextos. Ese lenguaje se refleja en sus caras de ternura y felicidad que dicen: “Queremos un mejor planeta donde podamos vivir, reír, jugar, soñar”

 

 

 

Voz poética 8. Lenguaje del Amor.[8]

 

Explorar la montaña significa el encuentro con la esencia, con la estética, con el alma, con la armonía  y espíritu.

 Ese verde inunda  los filamentos rojos que componen cada pequeña parte de nuestro cuerpo haciendo que el Territorio no solo sea el espacio que habito, sino cada parte de cuerpo invadida por sensaciones, emociones y percepciones que me invaden cada vez que tomo aliento para seguir viviendo.

 

            Se extienden en la memoria, mil recuerdos de diferentes formas de llevar a  hogar toda la  arquitectura del paisaje, colmando la mente de tranquilidad, paciencia, calma, serenidad, sosiego, de manera que por el camino de los derechos del  medio ambiente pueda construir nuevos espacios en territorios resignificados.

 

Paz-ando al quehacer  pedagógico puedo en-rumbar todas las  visiones para que la escuela  proyecte esta experiencia turbadora del espíritu para aportar y enriquecer los ecosistemas que milenariamente se han mantenido en una Ciudad como Bogotá, donde más del 75% de su espacio está clasificado como rural. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ANEXOS

 

EL OGRO DEL AGUA

 

 

Amilkar Brunal

http://cuentamecuentos.livejournal.com/

 http://groups.google.com.co/group/cuentos-para-escolares

 

(Inspirado en los cerros de san Cristóbal Norte. Bogotá ,2004)

 

Tendré que contarte pequeño

Que en este mundo tan grande

Existen cuatro gigantes

Que se han adueñado de todo

 

El ogro enrazado con oso

Aquel con pico y con alas

El monstruo de doce cabezas

Y el que se tomó toda el agua.

 

Pero ese gigante temible

Solo sabe decir esto es mío

Mi bosque

Mi tierra

Mis montañas

Mi agua

Mi aire

 Mi suelo...

 

 

Encerró a los bosques antiguos

Con alambre de púas y perros

Y los niños de tu escuela

Ya no pueden elevar allí sus sueños

 

A los árboles que allí vivían

Los desterró con amenazas

Para poder rápidamente

Construir muebles y casas

 

Hoy quisiera mostrarte

En dónde nace la quebrada

Porque aun en esta ciudad tan grande

¿Sabías que nace todavía el agua?

 

Si, claro

El agua nace chiquita

Como todas las cosas vivas

Y luego se va haciendo grande

Tan grande que ya no la puedes abrazar.

 

 

 

Nace precisamente aquí

bien cerquita de tu escuela

y te escucha cada mañana

Las tablas de multiplicar

 

Si la escuchas con atención

Oirás que susurra tu nombre

Oirás que se ríe contigo

Oirás que es como un niño pequeño

Confiado en un buen destino.

 

Estas gotas que has visto caer

Desde las nubes cercanas

Aunque no lo puedas creer

Llegan volando hasta el mar

 

¿Has visto alguna vez el mar?

                                         (Digo, no el de la televisión)

Aquel que es grande y profundo

Grande como el horizonte

Profundo como el verdadero amor.

 

 

Y desde allá tan lejos

Se devuelve otra vez hasta aquí

Para mojarte los pies

Para jugar contigo en el baño

Para darte de beber

Para meterse en tu cuerpo

Para que nunca la olvides.

Para acompañarte siempre.

 

  Es un gigante temible

Lanza toda su basura al río

Ahoga las aguas con lejía

Y toda clase de desperdicios

 

Tiene una vaca muy grande

Que se come la montaña

Y tumba el monte nativo

 Para sembrar maíz y papa

No se da cuenta el muy pobre

Que en un día no muy lejano

Ni con todo el oro del mundo

Se podrá comprar el agua.                                                

 

http://groups.google.com.co/group/cuentos-para-escolares/

 

 

 

 

APORTE CHARLA TED

La tierra es nuestro hogar… por eso desde los niños y niñas de primera Infancia del colegio Costa Rica se lideran espacios y proyectos que favorecen las relaciones y cuidado de los elementos que la conforman como el agua, el aire y por su puesto la biodiversidad en fauna y flora, con sentido de respeto, cuidado y protección. 

Luz Mary Gaitán J

Colegio Costa Rica

Docente

 

MORADA AL SUR



En las noches mestizas que subían de la hierba,
jóvenes caballos, sombras curvas, brillantes,
estremecían la tierra con su casco de bronce.
Negras estrellas sonreían en la sombra con dientes de oro.

Después, de entre grandes hojas, salía lento el mundo.
La ancha tierra siempre cubierta con pieles de soles.
(Reyes habían ardido, reinas blancas, blandas,
sepultadas dentro de árboles gemían aún en la espesura).

Miraba el paisaje, sus ojos verdes, cándidos.
Una vaca sola, llena de grandes manchas,
revolcada en la noche de luna, cuando la luna sesga,
es como el pájaro toche en la rama, "llamita", "manzana de miel".

El agua límpida, de vastos cielos, doméstica se arrulla.
Pero ya en la represa, salta la bella fuerza,
con majestad de vacada que rebasa los pastales.
Y un ala verde, tímida, levanta toda la llanura.

El viento viene, viene vestido de follajes,
y se detiene y duda ante las puertas grandes,
abiertas a las salas, a los patios, las trojes.
Y se duerme en el viejo portal donde el silencio
es un maduro gajo de fragantes nostalgias.

Al mediodía la luz fluye de esa naranja,
en el centro del patio que barrieron los criados.
(El más viejo de ellos en el suelo sentado,
su sueño, mosca zumbante sobre su frente lenta).

No todo era rudeza, un áureo hilo de ensueño
se enredaba a la pulpa de mis encantamientos.
Y si al norte el viejo bosque tiene un tic-tac profundo,
al sur el cuervo viento trae franjas de aroma.

(Yo miro las montañas. Sobre los largos muslos
de la nodriza, el sueño me alarga los cabellos).

-II-

Y aquí principia, en este torso de árbol,
en este umbral pulido por tantos pasos muertos,
la casa grande entre sus frescos ramos.
En sus rincones ángeles de sombra y de secreto.

En esas cámaras yo vi la faz de la luz pura.
Pero cuando las sombras las poblaban de musgos,
allí, mimosa y cauta, ponía entre mis manos,
sus lunas más hermosas la noche de las fábulas.


Entre años, entre árboles, circuida
por un vuelo de pájaros, guirnalda cuidadosa,
casa grande, blanco muro, piedra y ricas maderas,
a la orilla de este verde tumbo, de este oleaje poderoso.

En el umbral de roble demoraba,
hacía ya mucho tiempo, mucho tiempo marchito,
el alto grupo de hombres entre sombras oblicuas,
demoraba entre el humo lento alumbrado de remembranzas:

Oh voces manchadas del tenaz paisaje, llenas
del ruido de tan hermosos caballos que galopan bajo asombrosas ramas.

Yo subí a las montañas, también hechas de sueños,
yo ascendí, yo subí a las montañas donde un grito
persiste entre las alas de palomas salvajes.



Te hablo de días circuidos por los más finos árboles:
te hablo de las vastas noches alumbradas
por una estrella de menta que enciende toda sangre:

te hablo de la sangre que canta como una gota solitaria
que cae eternamente en la sombra, encendida:

te hablo de un bosque extasiado que existe
sólo para el oído, y que en el fondo de las noches pulsa
violas, arpas, laúdes y lluvias sempiternas.

Te hablo también: entre maderas, entre resinas,
entre millares de hojas inquietas, de una sola hoja:

pequeña mancha verde, de lozanía, de gracia,
hoja sola en que vibran los vientos que corrieron
por los bellos países donde el verde es de todos los colores,
los vientos que cantaron por los países de Colombia.

Te hablo de noches dulces, junto a los manantiales, junto a cielos
que tiemblan temerosos entre alas azules:

te hablo de una voz que me es brisa constante,
en mi canción moviendo toda palabra mía,
como ese aliento que toda hoja mueve en el sur, tan dulcemente,
toda hoja, noche y día, suavemente en el sur.

-III-

En el umbral de roble demoraba,
hacia ya mucho tiempo, mucho tiempo marchito,
un viento ya sin fuerza, un viento remansado
que repetía una yerba antigua, hasta el cansancio.

Y yo volvía, volvía por los largos recintos
que tardara quince años en recorrer, volvía.

Y hacia la mitad de mi canto me detuve temblando,
temblando temeroso, con un pie en una cámara
hechizada, y el otro a la orilla del valle
donde hierve la noche estrellada, la noche
que arde vorazmente en una llama tácita.

Y a la mitad del camino de mi canto temblando
me detuve, y no tiembla entre sus alas rotas,
con tanta angustia, una ave que agoniza, cual pudo,
mi corazón luchando entre cielos atroces.

-IV-

Duerme ahora en la cámara de la lanza rota en las batallas.
Manos de cera vuelan sobre tu frente donde murmuran
las abejas doradas de la fiebre, duerme.
El río sube por los arbustos, por las lianas, se acerca,
y su voz es tan vasta y su voz es tan llena.
Y le dices, repites: ¿Eres mi padre? Llenas el mundo
de tu aliento saludable, llenas la atmósfera.
-Soy el profundo río de los mantos suntuosos.
Duerme quince años fulgentes, la noche ya ha cosido
suavemente tus párpados, como dos hojas más, a su follaje negro.


No eran jardines, no eran atmósferas delirantes.

Tú te acuerdas de esa tierra protegida por una ala perpetua de palomas.
Tantas, tantas mujeres bellas, fuertes, no, no eran
brisas visibles, no eran aromas palpables, la luz que venía
con tan cambiantes trajes, entre linos, entre rosas ardientes.
¿Era tu dulce tierra cantando, tu carne milagrosa, tu sangre?

*

Todos los cedros callan, todos los robles callan.
Y junto al árbol rojo donde el cielo se posa,
hay un caballo negro con soles en las ancas,
y en cuyo ojo líquido habita una centella.
Hay un caballo, el mío, y oigo una voz que dice:
"Es el potro más bello en tierras de tu padre".



En el umbral gastado persiste un viento fiel,
repitiendo una sílaba que brilla por instantes.
Una hoja fina aún lleva su delgada frescura
de un extremo a otro extremo del año.
"Torna, torna a esta tierra donde es dulce la vida".

-V-

He escrito un viento, un soplo vivo
del viento entre fragancias, entre hierbas
mágicas; he narrado
el viento; sólo un poco de viento.

Noche, sombra hasta el fin, entre las secas
ramas, entre follajes, nidos rotos -entre años-
rebrillaban las lunas de cáscara de huevo,
las grandes lunas llenas del silencio y del espanto.


Aurelio Arturo http://www.revistaarcadia.com/impresa/especial-arcadia-100/articulo/morada-al-sur-aurelio-arturo/35034

 


 

ANTES de la peluca y la casaca
fueron los ríos, ríos arteriales:
fueron las cordilleras, en cuya onda raída
el cóndor o la nieve parecían inmóviles:
fue la humedad y la espesura, el trueno
sin nombre todavía, las pampas planetarias.

El hombre tierra fue, vasija,

Párpado del barro trémulo, forma de la arcilla,
fue cántaro caribe, piedra chibcha, 
copa imperial o sílice araucana. 
Tierno y sangriento fue, pero en la empuñadura
de su arma de cristal humedecido, 
las iniciales de la tierra estaban escritas.
             Nadie pudo recordarlas después:

el viento las olvidó, el idioma del agua 
fue enterrado, las claves se perdieron 
o se inundaron de silencio o sangre.

No se perdió la vida, hermanos pastorales. 
Pero como una rosa salvaje
cayó una gota roja en la espesura
y se apagó una lámpara de tierra.

Yo estoy aquí para contar la historia.
Desde la paz del búfalo
hasta las azotadas arenas
de la tierra final, en las espumas
acumuladas de la luz antártica,
y por las madrigueras despeñadas
de la sombría paz venezolana,
te busqué, padre mío, 
joven guerrero de tiniebla y cobre
oh tú, planta nupcial, cabellera indomable, 
madre caimán, metálica paloma.

Yo, incásico del légamo,
toqué la piedra y dije:
Quién me espera?

Y apreté la mano
sobre un puñado de cristal vacío.
Pero anduve entre flores zapotecas
y dulce era la luz como un venado, 
y era la sombra como un párpado verde.

Tierra mía sin nombre, sin América, 
estambre equinoccial, lanza de púrpura, 
tu aroma me trepó por las raíces 
hasta la copa que bebía, hasta la más delgada 
palabra aún no nacida de mi boca.

AMOR AMÉRICA (1400). Pablo Neruda[9]

 



[1] Jorge Leal

 

[3] El Ogro del Agua. Amilkar Brunal. http://groups.google.com.co/group/cuentos-para-escolares.(Inspirado en los cerros de san Cristóbal Norte. Bogotá (2004)

 

 

[4] La Ecología se vive en nuestro lenguaje: leer, escribir y aprender. Colegio Miguel Antonio Caro I.E.D.

 

[5] Támara.

[6] Luz Mary Gaitán Colegio Costa Rica

 

[7] Constanza Olaya Rondón, Eduardo Chinome Vega

 

[8] POETICA DE LA ECOLOGIA. Martha Patricia Montero Corredor

 


Mi aporte desde lo que trabajo en la escuela.

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