Lolita, La chica de la chaqueta Roja audio (8 min)disponible en YouTube: Lolita La chica de la chaqueta Roja - YouTube
Mediante preguntas al grupo,
identifique los rasgos de personalidad de cada uno de los siguientes
personajes.
1. Completemos las
características de estos personajes
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PERFIL DE LOS PERSONAJES |
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RASGOS DE PERSONALIDAD DE LA
MADRE |
RASGOS DE PERSONALIDAD DEL LOBO |
RASGOS DE PERSONALIDAD DE
LOLITA |
COMPORTAMIENTOS O CONDUCTAS DE
RIESGO DE LOLITA |
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Trabajadora |
Astuto |
Caprichosa |
Dar información confidencial |
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Honesta |
Mentiroso |
Malcriada |
Aceptar cosas (fichas) o dinero |
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Sobreprotectora |
Cínico |
Grosera |
Aceptar favores |
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Permisiva
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Abusador |
Rebelde |
Vestirse de manera inapropiada para
la ocasión |
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Falsa amabilidad |
Confiada |
Entregar el mandado |
|
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Interesado |
Engreída |
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Ladino (malicioso) |
Interesada |
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Malvado |
INGENUA |
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Aprovechado |
COQUETA |
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|
Seductor
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2. ¿Cómo pudieron los hechos de la historia desarrollarse de manera
diferente?
Lolita La chica de la
chaqueta Roja – YouTube
Resumen del Audio
- Introducción: Lolita es una joven
engreída que vive con su madre en un barrio de los cerros. Su madre, con
mucho esfuerzo, le compra una costosa chaqueta roja de marca [00:59].
- El Encargo: Un día, su madre le pide
que le lleve arepas y queso a su abuela, quien está resfriada [01:29]. Lolita acepta de mala gana.
- El Encuentro: Camino a casa de su abuela,
Lolita se detiene en una tienda de videojuegos. Allí conoce a un joven
apodado "El Lobo", conocido por presumir su motocicleta y
ropa de marca [03:34].
- El Engaño: El Lobo se ofrece a
llevarle el encargo a la abuela para que ella pueda seguir jugando. Él
llega primero a la casa, engaña a la abuela Alicia y la devora [05:20].
- El Desenlace: Cuando Lolita llega, el
Lobo (haciéndose pasar por alguien que cuida la casa) la invita a entrar.
Tras una serie de halagos de Lolita hacia sus cadenas, tenis y gafas, el
Lobo revela su intención y también se la come [07:06].
Transcripción de los momentos clave:
- [00:06] "Quiero ser mayor y me gusta el Rock and
Roll... mi vida es como un videojuego con un botón y tengo lo que
quiero".
- [01:29] Madre: "Necesito pedirle un favor,
llévele a mi mami estas arepas y esta librita de queso... ha estado
resfriada".
- [03:52] El Lobo: "¡Uy Lolita! Hace resto que no
la veía... ¿Por qué no se queda otro rato? Si quiere yo le regalo estas
fichas".
- [05:05] El Lobo (en la puerta de la abuela):
"Soy yo Doña Alicia, un amigo de Lolita le traigo una libra de queso
y unas arepas".
- [06:55] Lolita: "¡Y qué labios tan grandes
tienes!".
- [07:00] El Lobo: "¡Son para comerte
mejor!".
Puedes
ver el video completo aquí: Lolita La chica de la chaqueta Roja.
Aquí
tienes la transcripción completa del audio del video "Lolita - La chica
de la chaqueta Roja":
(Canción
de apertura)
"Lolita, la chica de la chaqueta roja. Quiero ser mayor y me gusta el Rock
and Roll, me mata el reventón y el 'voca' me fascina. Trato de ser lo que
realmente soy, aunque les moleste a los demás. Mi vida es como un videojuego
con un botón y tengo lo que quiero. Quiero eso, eso, eso, eso, eso..."
Narrador: Una vez, una muchacha llamada
Lolita vivía en uno de los barrios de los cerros de la ciudad. Muy bonita, un
poco más alta y delgada que las chicas de su edad, y por todo eso, bastante
engreída; por lo que no tenía muchas amigas.
Vivía
solamente con su mamá, una mujer muy trabajadora y honesta que se desvivía por
complacerla en todo lo que a ella se le antojara. El último de sus caprichos
era una chaqueta roja con capucha, de marca muy costosa. Esta buena mujer le
había comprado esa chaqueta con mucho esfuerzo y Lolita la usaba con mucha frecuencia,
con medias hasta la rodilla y la falda del uniforme del colegio.
Un día,
su madre, asando unas arepas, le dijo:
Mamá: —Por favor, mi hijita, bájele a
esos audífonos. Hasta aquí escucho esa música, se va a quedar sorda. Necesito
pedirle un favor: llévele a mi mami estas arepas y esta librita de queso, pues
me llamó al celular y me dijo que ha estado resfriada y no se ha sentido con
alientos para preparar comida.
Lolita: —¿Pero y yo por qué? ¿Porque no
va más bien usted y se las lleva? ¿Acaso no es su mamá? O sea...
Mamá: —Yo lo haría de muy buena gana,
mi hijita, pero con este viento frío que hace no puedo salir después de asar
arepas. Además, me toca planchar la ropa que lavé anoche y arreglarle a usted
el uniforme del colegio; ya no me la van a dejar entrar con ese dobladillo tan
alto, encima de que ya me la tienen entre ojos esos profesores. Vaya, mi
hijita, hágame ese favor... yo después le compro a usted alguna cosita, ¿sí? No
se demore mucho y cuídese, que mi Dios me la acompañe.
Narrador: De mala gana, la muchacha coge
la bolsa con las arepas y el queso y sale dando un portazo. Se dirige hacia la
casa de la abuela, que vivía en otro barrio pasando la quebrada. Pero antes de
llegar al puente, se detuvo en una tienda de videojuegos. Se le pasó el tiempo
tan rápido que no se dio cuenta que ya casi anochecía. Tampoco se enteró de que
algunos muchachos del lugar la venían observando desde su llegada.
Como ya
se le había acabado la plata que tenía para jugar, se dispuso a ir a la casa de
la abuela Alicia, cuando alguien se le acerca con cachucha y chaqueta de marca,
gafas sobre la gorra, jeans a la moda y tenis Nike, diciendo para sus adentros:
El Lobo
(Pensando): —Uy, qué
buena se ha puesto esta chinita, está para comérsela todita.
Narrador: Era un muchacho que hacía un año
lo habían retirado del colegio donde estudiaba Lolita y se la pasaba en aquel
negocio. En el barrio lo conocían con el apodo de "El Lobo". Era el
"tumbalocas" del barrio e invitaba frecuentemente a los muchachos a
que se quedaran jugando, y le gustaba presumir paseando en su motocicleta a las
muchachas más bonitas del sector.
El Lobo: —¡Uy, Lolita! Hace resto que no
la veía, pelada. Chévere verla jugando, usted juega rebién. ¿Pero por qué no se
queda otro rato? Si quiere yo le regalo estas fichas para que siga fresca.
Lolita: —¡Uy, no, no, no, no puedo,
hermano! Mi mamá me metió una encartada con estas arepas que tengo que llevarle
a la cucha Alicia.
El Lobo: —¿Y es que ella vive muy lejos
de aquí?
Lolita: —No, vive aquí cerca, en el otro
barrio pasando la quebrada, en la primera casa que se alcanza a ver desde aquí
arriba.
El Lobo: —Ah, sí... pero yo podría hacerle
el favor de llevárselas mientras usted termina de jugar. Luego cae por allá,
¿listo?
Lolita: —¡Uy, hermano! ¿De verdad usted
haría eso por mí?
El Lobo: —Pero claro, pelada... ¿para qué
están los amigos?
Narrador: El Lobo partió rápidamente
llevándose la bolsa con las arepas y el queso, mientras Lolita empieza a meter
las fichas en la máquina. Poco tardó el Lobo en llegar a la casa de la señora y
tocar el timbre, poniendo cara de amabilidad.
Abuela
Alicia: —¿Quién
es? (Mirando por el ojo de la puerta).
El Lobo: —Soy yo, Doña Alicia, un amigo
de Lolita. Le traigo una libra de queso y unas arepas que su hija le manda.
Narrador: Doña Alicia, confiada al oír su
nombre, de manera desprevenida abre la puerta cubriéndose la cara con una
bufanda. En ese momento ocurre una extraña transformación tipo hombre lobo que
revela la verdadera identidad de aquel hombre. Sorpresivamente, el Lobo se
abalanza sobre la mujer y la devora en un instante, pues hacía más de tres días
que no comía.
Enseguida
cerró la puerta y fue a acostarse en la cama de la señora para reposar la
comilona. Quitándose la gorra y la chaqueta, y sacándose los tenis, se dispone
a esperar a Lolita que, un rato más tarde, llega a tocar el timbre.
El Lobo,
nuevamente transformado en hombre, abre la puerta y, sin esperar a que Lolita
diga algo, le dice que su abuela salió a comprar leche a la panadería cercana
para preparar un chocolate, y que le pidió el favor de que le cuidara la casa
mientras ella llegaba. El Lobo se acomoda nuevamente en la cama invitando a
Lolita a que lo acompañe.
El Lobo: —Venga, pelada, quítese la
chaqueta y se mete en las cobijas un ratico mientras se calienta.
Narrador: Lolita, acercándose y sentándose
al borde de la cama, queda muy sorprendida al ver la musculatura del Lobo en
camiseta y una gran cantidad de cadenas que le cuelgan del cuello.
Lolita: —¡Uy, hermano! ¡Qué mano de
cadenas tan chéveres tiene!
El Lobo: —Para que vea cómo me ha ido de
bien.
Lolita: —¿Y esos tenis son originales?
El Lobo: —Pero claro que son originales,
yo no ando con vainas chiviadas.
Lolita: —Mmm... ¿y esos audífonos tan
bacanos?
El Lobo: —Para un buen iPhone, buenos
audífonos, ¿sí o para qué?
Lolita: —¿Y qué gafas tan chéveres
tienes?
El Lobo: —Me las trae por docenas un man
de San Andresito... son para verte mejor.
Lolita: —¿Y qué labios tan grandes
tienes?
El Lobo: —¡Son para comerte mejor!
Narrador: Y diciendo estas palabras, el
Lobo se abalanzó sobre Lolita y se la comió
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