miércoles, 3 de abril de 2019

Guía Pedagógica Lolita, la chica de la Chaqueta Roja.

Lolita, La chica de la chaqueta Roja audio (8 min)disponible en YouTube Lolita La chica de la chaqueta Roja - YouTube

Mediante preguntas al grupo, identifique los rasgos de personalidad de cada uno de los siguientes personajes.

1.      Completemos las características de estos personajes

 

PERFIL DE LOS PERSONAJES

RASGOS DE PERSONALIDAD DE LA MADRE

RASGOS DE PERSONALIDAD DEL LOBO

RASGOS DE PERSONALIDAD DE LOLITA

COMPORTAMIENTOS O CONDUCTAS DE RIESGO DE LOLITA

Trabajadora

Astuto

Caprichosa

Dar  información  confidencial

Honesta

Mentiroso

Malcriada

Aceptar cosas (fichas) o dinero

Sobreprotectora

Cínico

Grosera

Aceptar favores

Permisiva

Abusador

Rebelde

Vestirse de  manera  inapropiada para la ocasión

Falsa amabilidad

Confiada

Entregar el mandado

Interesado

Engreída

Ladino (malicioso)

Interesada

Malvado

INGENUA

Aprovechado

COQUETA

Seductor

 

2. ¿Cómo pudieron los hechos de la historia desarrollarse de manera diferente?

 

Lolita La chica de la chaqueta Roja – YouTube

Resumen del Audio

  • Introducción: Lolita es una joven engreída que vive con su madre en un barrio de los cerros. Su madre, con mucho esfuerzo, le compra una costosa chaqueta roja de marca [00:59].
  • El Encargo: Un día, su madre le pide que le lleve arepas y queso a su abuela, quien está resfriada [01:29]. Lolita acepta de mala gana.
  • El Encuentro: Camino a casa de su abuela, Lolita se detiene en una tienda de videojuegos. Allí conoce a un joven apodado "El Lobo", conocido por presumir su motocicleta y ropa de marca [03:34].
  • El Engaño: El Lobo se ofrece a llevarle el encargo a la abuela para que ella pueda seguir jugando. Él llega primero a la casa, engaña a la abuela Alicia y la devora [05:20].
  • El Desenlace: Cuando Lolita llega, el Lobo (haciéndose pasar por alguien que cuida la casa) la invita a entrar. Tras una serie de halagos de Lolita hacia sus cadenas, tenis y gafas, el Lobo revela su intención y también se la come [07:06].

Transcripción de los momentos clave:

  • [00:06] "Quiero ser mayor y me gusta el Rock and Roll... mi vida es como un videojuego con un botón y tengo lo que quiero".
  • [01:29] Madre: "Necesito pedirle un favor, llévele a mi mami estas arepas y esta librita de queso... ha estado resfriada".
  • [03:52] El Lobo: "¡Uy Lolita! Hace resto que no la veía... ¿Por qué no se queda otro rato? Si quiere yo le regalo estas fichas".
  • [05:05] El Lobo (en la puerta de la abuela): "Soy yo Doña Alicia, un amigo de Lolita le traigo una libra de queso y unas arepas".
  • [06:55] Lolita: "¡Y qué labios tan grandes tienes!".
  • [07:00] El Lobo: "¡Son para comerte mejor!".

Puedes ver el video completo aquí: Lolita La chica de la chaqueta Roja.

Aquí tienes la transcripción completa del audio del video "Lolita - La chica de la chaqueta Roja":


(Canción de apertura) "Lolita, la chica de la chaqueta roja. Quiero ser mayor y me gusta el Rock and Roll, me mata el reventón y el 'voca' me fascina. Trato de ser lo que realmente soy, aunque les moleste a los demás. Mi vida es como un videojuego con un botón y tengo lo que quiero. Quiero eso, eso, eso, eso, eso..."

Narrador: Una vez, una muchacha llamada Lolita vivía en uno de los barrios de los cerros de la ciudad. Muy bonita, un poco más alta y delgada que las chicas de su edad, y por todo eso, bastante engreída; por lo que no tenía muchas amigas.

Vivía solamente con su mamá, una mujer muy trabajadora y honesta que se desvivía por complacerla en todo lo que a ella se le antojara. El último de sus caprichos era una chaqueta roja con capucha, de marca muy costosa. Esta buena mujer le había comprado esa chaqueta con mucho esfuerzo y Lolita la usaba con mucha frecuencia, con medias hasta la rodilla y la falda del uniforme del colegio.

Un día, su madre, asando unas arepas, le dijo:

Mamá: —Por favor, mi hijita, bájele a esos audífonos. Hasta aquí escucho esa música, se va a quedar sorda. Necesito pedirle un favor: llévele a mi mami estas arepas y esta librita de queso, pues me llamó al celular y me dijo que ha estado resfriada y no se ha sentido con alientos para preparar comida.

Lolita: —¿Pero y yo por qué? ¿Porque no va más bien usted y se las lleva? ¿Acaso no es su mamá? O sea...

Mamá: —Yo lo haría de muy buena gana, mi hijita, pero con este viento frío que hace no puedo salir después de asar arepas. Además, me toca planchar la ropa que lavé anoche y arreglarle a usted el uniforme del colegio; ya no me la van a dejar entrar con ese dobladillo tan alto, encima de que ya me la tienen entre ojos esos profesores. Vaya, mi hijita, hágame ese favor... yo después le compro a usted alguna cosita, ¿sí? No se demore mucho y cuídese, que mi Dios me la acompañe.

Narrador: De mala gana, la muchacha coge la bolsa con las arepas y el queso y sale dando un portazo. Se dirige hacia la casa de la abuela, que vivía en otro barrio pasando la quebrada. Pero antes de llegar al puente, se detuvo en una tienda de videojuegos. Se le pasó el tiempo tan rápido que no se dio cuenta que ya casi anochecía. Tampoco se enteró de que algunos muchachos del lugar la venían observando desde su llegada.

Como ya se le había acabado la plata que tenía para jugar, se dispuso a ir a la casa de la abuela Alicia, cuando alguien se le acerca con cachucha y chaqueta de marca, gafas sobre la gorra, jeans a la moda y tenis Nike, diciendo para sus adentros:

El Lobo (Pensando): —Uy, qué buena se ha puesto esta chinita, está para comérsela todita.

Narrador: Era un muchacho que hacía un año lo habían retirado del colegio donde estudiaba Lolita y se la pasaba en aquel negocio. En el barrio lo conocían con el apodo de "El Lobo". Era el "tumbalocas" del barrio e invitaba frecuentemente a los muchachos a que se quedaran jugando, y le gustaba presumir paseando en su motocicleta a las muchachas más bonitas del sector.

El Lobo: —¡Uy, Lolita! Hace resto que no la veía, pelada. Chévere verla jugando, usted juega rebién. ¿Pero por qué no se queda otro rato? Si quiere yo le regalo estas fichas para que siga fresca.

Lolita: —¡Uy, no, no, no, no puedo, hermano! Mi mamá me metió una encartada con estas arepas que tengo que llevarle a la cucha Alicia.

El Lobo: —¿Y es que ella vive muy lejos de aquí?

Lolita: —No, vive aquí cerca, en el otro barrio pasando la quebrada, en la primera casa que se alcanza a ver desde aquí arriba.

El Lobo: —Ah, sí... pero yo podría hacerle el favor de llevárselas mientras usted termina de jugar. Luego cae por allá, ¿listo?

Lolita: —¡Uy, hermano! ¿De verdad usted haría eso por mí?

El Lobo: —Pero claro, pelada... ¿para qué están los amigos?

Narrador: El Lobo partió rápidamente llevándose la bolsa con las arepas y el queso, mientras Lolita empieza a meter las fichas en la máquina. Poco tardó el Lobo en llegar a la casa de la señora y tocar el timbre, poniendo cara de amabilidad.

Abuela Alicia: —¿Quién es? (Mirando por el ojo de la puerta).

El Lobo: —Soy yo, Doña Alicia, un amigo de Lolita. Le traigo una libra de queso y unas arepas que su hija le manda.

Narrador: Doña Alicia, confiada al oír su nombre, de manera desprevenida abre la puerta cubriéndose la cara con una bufanda. En ese momento ocurre una extraña transformación tipo hombre lobo que revela la verdadera identidad de aquel hombre. Sorpresivamente, el Lobo se abalanza sobre la mujer y la devora en un instante, pues hacía más de tres días que no comía.

Enseguida cerró la puerta y fue a acostarse en la cama de la señora para reposar la comilona. Quitándose la gorra y la chaqueta, y sacándose los tenis, se dispone a esperar a Lolita que, un rato más tarde, llega a tocar el timbre.

El Lobo, nuevamente transformado en hombre, abre la puerta y, sin esperar a que Lolita diga algo, le dice que su abuela salió a comprar leche a la panadería cercana para preparar un chocolate, y que le pidió el favor de que le cuidara la casa mientras ella llegaba. El Lobo se acomoda nuevamente en la cama invitando a Lolita a que lo acompañe.

El Lobo: —Venga, pelada, quítese la chaqueta y se mete en las cobijas un ratico mientras se calienta.

Narrador: Lolita, acercándose y sentándose al borde de la cama, queda muy sorprendida al ver la musculatura del Lobo en camiseta y una gran cantidad de cadenas que le cuelgan del cuello.

Lolita: —¡Uy, hermano! ¡Qué mano de cadenas tan chéveres tiene!

El Lobo: —Para que vea cómo me ha ido de bien.

Lolita: —¿Y esos tenis son originales?

El Lobo: —Pero claro que son originales, yo no ando con vainas chiviadas.

Lolita: —Mmm... ¿y esos audífonos tan bacanos?

El Lobo: —Para un buen iPhone, buenos audífonos, ¿sí o para qué?

Lolita: —¿Y qué gafas tan chéveres tienes?

El Lobo: —Me las trae por docenas un man de San Andresito... son para verte mejor.

Lolita: —¿Y qué labios tan grandes tienes?

El Lobo: —¡Son para comerte mejor!

Narrador: Y diciendo estas palabras, el Lobo se abalanzó sobre Lolita y se la comió

 

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